Sep
28th
Mon
28th
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
[…]
Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
poderoso caballero
es don Dinero.
[…]
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
de continuo anda amarillo;
que pues, doblón o sencillo,
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
[…]
Nunca vi damas ingratas
a su gusto y afición,
que a las caras de un doblón
hacen sus caras baratas;
y pues hace las bravatas
desde una bolsa de cuero,
poderoso caballero
poderoso caballero
es don Dinero.
[…]
—
Francisco de Quevedo (1580-1645), Poderoso caballero es don Dinero.
Segue una mia traduzione liberissima (e piuttosto improvvisata) di queste due strofe di Quevedo.
La dedico al fascino irresistibile di Silvio Berluscasso:
Madre, io all’oro mi umilio,
lui è il mio amante ed il mio amato,
lui che da vero innamorato
non smette mai di luccicare;
lui che in moneta sonante
fa tutto quello che voglio,
lui, poderoso cavaliere
don Denaro.
[…]
Non ho mai visto dame indifferenti
alle sue malie ed al suo affetto
che di fronte ad un doblone
non si rendano espugnabili;
tanto più quando lui
spunta gradasso
da una borsa di cuoio.
Ma che poderoso cavaliere
è don din don,
dodòn, din, don…
è don denaro!